Los tipos de engranajes más habituales

Engranajes rectos y helicoidales

Cuando se habla de acoplamientos, lo habitual suele ser que se conozcan los engranajes rectos y los helicoidales. No en vano, estamos ante los dos tipos más habituales en todo tipo de trabajos mecánicos. Pero la realidad es que, aunque sean los más extendidos, existen bastantes tipos diferentes que merecen ser nombrados.

Pero para poder contar las clases diferentes que encontrarás, lo primero tiene que ser saber a qué nos referimos. Un engranaje es, básicamente, un mecanismo que es utilizado para transmitir potencia, normalmente entre dos componentes diferentes de una máquina. Para conseguirlo, se utilizarán dos ruedas dentadas de diferente tamaño. La grande recibirá el nombre de corona y la pequeña, piñón.

De esta manera, gracias al contacto de ambas ruedas dentadas se transmitirá un movimiento circular. Por eso, los engranajes son tan utilizados en motores de combustión interna o eléctricos. Para conseguir ese movimiento, una de las dos piezas deberá estar conectada con una fuente de energía (engranaje motor) y la otra a un eje (engranaje conducido).

Hoy en día, las dos clases más habituales son los engranajes rectos y los helicoidales, ambos con características propias y ventajas que los hacen indicados según el tipo de trabajo que se necesite.

Los engranajes rectos representan la opción más convencional de todas. Su aplicación suele estar muy indicada para trabajos que no resulten especialmente exigentes. En cambio, los helicoidales cuentan con unos dientes diferentes, en posición oblicua, lo que les permite soportar de una forma perfecta mayores potencias y velocidades.

Aunque estos acoplamientos rectos y helicoidales sean los más habituales, lo cierto es que podrás encontrar modelos diferentes para casos específicos. Lo más común es clasificarlos por la disposición de sus ejes o por sus tipos de dientes.

Así, siempre que los ejes sean paralelos, los engranajes serán cilíndricos de dientes rectos, cilíndricos de dientes helicoidales o dobles helicoidales.

Por el contrario, los ejes perpendiculares suelen requerir acoplamientos helicoidales cruzados, cónicos de dientes rectos, cónicos helicoidales, de rueda y tornillo sin fin o cónicos hipoides.

Es importante también tener claro que los engranajes pueden ser clasificados por la forma particular en la que son capaces de transmitir el movimiento. Lo más habitual y común es que se produzca una transmisión simple, pero es posible también encontrarse con el llamado engranaje loco o con un tren de engranajes, que no es otra cosa que una transmisión compuesta.

Si esta transmisión se realizara gracias a una cadena o una polea, nos encontraríamos con un mecanismo de piñón cadena o una polea dentada.



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