A veces pasamos por la vida sin darnos cuenta de los pequeños detalles. Suena el despertador, nos lavamos la cara, nos vestimos, desayunamos y vamos al trabajo. “X” horas de trabajo, comida, más trabajo y a casa. Ducha rápida, cena y película de turno en la televisión. Los problemas, los accidentes y las pérdidas les pasan a los demás, nunca a nosotros, y no nos paramos a pensar nunca qué ocurriría si hoy fueras tú el afectado.

 

Quizá pienses que eres joven, que para qué te vas a asegurar ahora, que aún tienes tiempo por delante. Pero nada más lejos. Nunca es demasiado tarde para un seguro que te garantice el futuro por si un día pasara algo. Los seguros de vida te permiten disfrutar de la vida sin preocuparte de los riesgos y problemas del futuro. Este seguro, que puedes renovar todos los años, cubre el fallecimiento del asegurado y garantiza una indemnización a los beneficiarios; además de ser efectivo en cualquier parte del mundo. Se puede ser tan previsor, que incluso se puede puede asegurar a un quinceañero, pues los 15 años son la edad mínima para algunas compañías.

 

Pero no todo es ponerse melodramático. No tiene que ocurrirnos ninguna desgracia para contratar un seguro que nos garantice el futuro. Me estoy refiriendo a las pensiones. Sí, porque nunca es demasiado tarde para ir ahorrando poquito a poco para que el día de mañana nuestra jubilación sea mejor. Los planes de pensiones son especialmente interesantes para aquellas personas que necesiten desgravar el máximo posible cada año y necesiten, además, imponerse una fuerte disciplina de ahorro.